El mucocele biliar provoca un cuadro grave y doloroso en los perros. Te contamos qué y cómo identificar los síntomas de esta patología en tu mascota.

¿Sabías que los perros también tienen problemas de vesícula? Al igual que las personas, las complicaciones en la vesícula en perros suelen aparecer cuando son adultos, de 8 años en adelante y sobre todo en perros Shetland, CockerSpaniels y Schnauzer. Los casos son variados, así como los tratamientos, teniendo que recurrir a la intervención quirúrgica en estados avanzados.

Hoy queremos mostraros el caso de Neu, una pequeña Schnauzer de 10 años, a la que tuvimos que operar para extirpar la vesícula biliar.

Neu mostraba un cuadro de mucocele biliar, caracterizado por la acumulación anormal de moco que obstruye la vesícula. Se trata de una patología que consiste en la secreción de material mucoso por parte de la pared de la vesícula, que hace que su contenido se vuelva tan espeso que se convierte en gelatina, de modo que es imposible que se vacíe adecuadamente, provocando un cuadro grave y doloroso en el animal.

¿Cuáles son los síntomas de la mucocele biliar?

Entre los síntomas clínicos que pueden darse, los generales son:

  • vómitos
  • anorexia
  • diarrea
  • dolor abdominal intenso
  • ictericia (color amarillento de las mucosas)

 

Analíticamente suele acompañarse de alteraciones de las enzimas hepáticas, que indican que la funcionalidad del hígado se encuentra comprometida. Es frecuente que el mucocele biliar sea un problema secundario a otras patologías hepáticas o endocrinas (la más frecuente es el síndrome de Cushing), pero algunas veces el problema es primario, como es el caso de nuestra Neu, que por ser una Schnauzer, tiene predisposición genética a padecer esta enfermedad.

Opciones de tratamiento

El tratamiento de la vesícula biliar depende de cada paciente. La confirmación del diagnóstico se realiza por ecografía, como la que le realizamos a Neu en el Centro Veterinario Montevil y que podéis ver en el vídeo.

Está claro que la imagen ha de ser interpretada por profesionales, pero en los vídeos se aprecia cómo al pasar la sonda sobre la vesícula, su interior se parece a un “Kiwi” cortado por la mitad; de ahí que se suela señalar a esta analogía para determinar si se trata de un Mucocele, una imagen que, una vez la hemos visto por primera vez, resulta reconocible incluso para quienes nunca han visto una ecografía:

 

 

El tratamiento puede ser leve y tratarse médicamente o evolucionar a estados avanzados, donde la cirugía es la única alternativa posible.

En estos casos, la intervención quirúrgica consiste en la extirpación de la vesícula biliar. Es una cirugía de cierta complejidad, pero que, si resulta exitosa, garantiza la recuperación completa del animal.

El postoperatorio es muy llevadero y aunque hay que acudir a la consulta durante unos días después de la operación para valorar el estado del animal y realizar algunas analíticas de control, no hay indicaciones especiales que haya que seguir por parte del propietario.

 

Si quieres ampliar la información, escríbenos un correo a:
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www.montevilveterinarios.com

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