Puede pasarle a cualquiera; ves un precioso gatito rayado, con las patitas blancas y ojos verdes buscando atención desesperadamente, o quizás es un hermoso Labrador cuya cola parece moverse sólo por ti. Echas una mirada a tu alrededor y la siguiente cosa que te viene a la mente eres tú caminando por los pasillos de comida de animales en el supermercado o paseando por un enorme parque.

Si eres como nosotros, enamorarte de un animal es fácil, y no nos extraña, pues compartir tu vida y tu espacio con un amiguito de cuatro patas puede ser uno de las mayores satisfacciones de la vida. Perros, gatos y otros animales nos dan lealtad, aceptación incondicional, compañía, e incluso nos ayudan ante el estrés después de un duro día de trabajo.

Adoptar un animal es una gran decisión, pero hemos de ser conscientes de que las mascotas requieren tiempo y dinero, suponen una responsabilidad. Tener un animal de compañía puede ser muy reconfortante, a la par que recompensante, pero solamente si de verdad hemos meditado esta decisión la adopción será realmente buena.

El hecho de que estés pensando en adoptar un animal, sacarlo de un refugio, significa que eres una persona responsable y humanitaria. Pero antes de tomar la decisión de traer un amigo peludo a tu vida, tómate un momento para pensar y hacer las cosas correctamente.

Obviamente, si todo el mundo lo hiciera como tiene que ser, no estarían los refugios llenos de animales abandonados. Porque una cosa son los perros y gatos que nacen en la calle, pero otra son los que llegan a los refugios abandonados por sus dueños por distintos motivos. Porque ladra cuando se queda solo, porque se hace sus necesidades en casa, porque muerde, porque al niño le da alergia, porque suelta pelo, porque es viejo, porque araña el sofá, … Y así cientos y cientos, año tras año. Gran parte de los animales que llegan a los refugios lo hacen debido a un problema de comportamiento. Problemas que, en la mayoría de los casos, son solucionables con un asesoramiento especializado.

El gran problema ante una adopción es la falta de información. Frecuentemente ignoramos las necesidades que tienen un animal antes de adquirirlo, ya sea de un refugio o en cualquier otra entidad. Los animales de compañía tienen unas necesidades físicas, fisiológicas, y por supuesto de comportamiento.

¿Cuántos perros son adquiridos y luego dejados solos en una terraza, un patio o un jardín? ¿Y cuántos gatos son abandonados porque arañan el sofá o se suben a los muebles? Muchos, sí, y es una verdadera pena. Por eso, si estás pensando en adoptar un perro porque tienes un jardín muy solitario, pero no pretendes dejarlo entrar en casa, es mejor que abandone la idea. Y si quieres un gato, pero no estás dispuesto a dejar que suba a las estanterías, o a acondicionarle su en-torno de la manera adecuada, pues tampoco.

¿Tienes tiempo? ¿puedes permitirte económicamente una adopción? ¿estás preparado para ocuparte de los problemas que pueda ocasionar tu mascota? ¿puedes tenerle en tu vivienda? ¿tus hábitos de vida son los adecuados para el animal que tienes en mente? ¿sabes quién cuidará de tu mascota si estas de viaje o te vas de vacaciones? ¿viajarás con tu mascota?

Estas son algunas de las preguntas que deberías plantearte previamente. Además, si realmente quieres hacer las cosas bien contactarás con un especialista en medicina del comportamiento antes de adoptar una mascota, para que te ayude en temas como qué mascota adquirir, qué tamaño o qué raza, qué sexo, y a ser posible que te acompañe a escogerlo y te asesore sobre la adaptación de tu mascota al entorno y su educación.

Todo esto es necesario para que ese animal no acabe volviendo sobre sus pasos, de nuevo a un refugio, o al menos, si lo hace, que sea por una causa razonada, analizada y correctamente diagnosticada. Los etólogos veterinarios pueden ayudarte, a ti y a tu mascota, con información y asesoramiento.

Adoptar, como hemos mencionado, es una responsabilidad y un acto de humanidad, por ello da ejemplo, hazlo bien y recibirás tu recompensa, y tu mascota la suya. Una vida mejor y de calidad para ambos.

“En mi trayectoria profesional solamente he tenido un caso en el que la familia se planteó consultar a un profesional antes de adquirir un perro. Y lo llevaron a cabo aconsejados además por su veterinaria. Hicimos dos consultas antes de que fueran a por su perro. Además de otras tantas después de adquirirlo y clases de educación durante la mayor parte de su juventud. Actualmente esta familia es feliz con su perra, y Sila es un animal totalmente equilibrado que convive con sus dueños, un gato y cuatro hermanitos humanos”

Rosana Álvarez Bueno - Etóloga Veterinaria Acreditada AVEPA como especialista en medicina del comportamiento. Servicio de Etología Veterinaria, Málaga.

 

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