Una conducta normal que no hay que castigar

Es importante explicar al propietario que esta es una conducta que no puede (ni debe) evitarse: el cachorro va a necesitar morder, ya que lo hace como una manera de explorar su entorno, de jugar y de aliviar las molestias relacionadas con la dentición.

“Juguetes” prohibidos

Puesto que va a mordisquear objetos, la cuestión es que lo haga sobre los objetos apropiados y evite los inapropiados. Las recomendaciones en este sentido se basan en lo que llamamos “aprendizaje libre de errores”, una medida general de educación canina que consiste en disponer el entorno de una manera que sea muy difícil que el animal se porte mal, y muy fácil que lo haga bien, para que pueda ser premiado por ello.

Así, para evitar la conducta inapropiada, retiraremos del alcance del cachorro objetos que no son apropiados para morder y supervisaremos al cachorro cuando está con nosotros para que, si pese a todo mordisquea algo indebido, podamos interrumpirle con un ruido y redirigirle a un objeto apropiado, como un juguete. Para los momentos en que no podemos supervisarle, dispondremos un lugar “a prueba de cachorros”, ya sea esto una habitación segura o un parque de cachorros.

Para promover la conducta adecuada, la elección y gestión de los juguetes es fundamental. Lo primero es que los juguetes sean objetos claramente diferenciados de otros “prohibidos” en la casa, como zapatos o juguetes infantiles. De lo contrario, el cachorro no podrá discriminar bien en un futuro.

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Ofrecerle objetos nuevos

Para proporcionar al cachorro objetos adecuados, el propietario debe poseer una variada colección de juguetes (así podrá ir observando qué es lo que el cachorro aprecia más), pero no ponerlos todos a la vez a disposición del animal; lo ideal es que los tenga guardados y los vaya rotando de 2 en 2 o de 3 en 3, para que no pierdan novedad.

En cuanto a tipos de juguetes, es aconsejable dedicar un tiempo en las visitas vacunales para que el veterinario nos explique los distintos tipos de juguetes y su utilidad, haciendo especial hincapié en los juguetes dispensadores de comida (Kong, Buster cube, Twist’n’treat, etc) y explicando que estos juguetes deben usarse sólo en los momentos que elija el propietario, retirándolos una vez que se vacíen de comida.

Por supuesto, premiar y felicitar al cachorro con elogios, comida o jugando con él cuando mordisquea sus juguetes, es algo imprescindible.

Dedicar tiempo a nuestro cachorro

Existen además otras dos medidas que pueden, secundariamente, minimizar los destrozos en casa. Una de ellas es el juego social con el propietario, que suceda de forma rutinaria para que el cachorro sepa que esos momentos van a venir, incluyendo idealmente juegos que favorecen la independencia, como el escondite con objetos. Este es un juego muy fácil de iniciar, comenzando por esconder un objeto a la vista del cachorro mientras éste está en sentado-quieto o contenido por una persona (para que pueda “esperar” hasta que lo escondamos); posteriormente se complica el juego escondiendo el objeto más lejos, incluso fuera de su vista. La otra medida sobre la que debemos insistir, es la importancia de proporcionar al cachorro paseos adecuados, especialmente antes de dejarlo solo, para que pueda relacionarse y hacer ejercicio.

Destrozar no es siempre sinónimo de jugar

Por último, es importante saber que los perros también pueden destrozar por otros motivos (ansiedad, frustración, etc.); si algo no cuadra, su veterinario es la persona indicada para ayudarle.

Fuente: etologiaveterinaria.com

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