Las células madre adultas que el organismo almacena en los sitios más insospechados, como la grasa, se han convertido en un preciado tesoro para los investigadores que tratan de revolucionar la medicina usándolas como un medicamento. La terapia celular en veterinaria para la curación de las más variopintas enfermedades de las mascotas es ya una realidad.

Su aplicación está constatada para multitud de patologías y ya se emplean para el tratamiento de enfermedades articulares (artrosis, displasias y patologías del ligamento cruzado), oftalmológicas (ojo seco, úlceras) y dermatológicas (dermatitis atópica), entre otras.

Este milagro se consigue por el uso de células madre que de forma fisiológica están en el organismo. A diferencia de lo que cabría pensar, la grasa es uno de los tejidos con más células madre adultas que tiene el cuerpo, hasta un 4%, y son las que más se utilizan por ser fáciles de obtener y cultivar. De cada millón de células presentes en las grasas, hay 40.000 células madre adultas. Pero procesadas y cultivadas en el laboratorio se pueden llegar a conseguir entre 10 y 15 millones.

Las propiedades de estas células madre adultas es que son antiinflamatorias, inmunomoduladoras y regeneradoras. Se calcula que tienen la capacidad de liberar más de 200 productos regeneradores, pero según la enfermedad a tratar ellas mismas producen aquella concreta que necesita para regenerar la parte afectada y atraer a las células madre del resto del organismo para ayudar en esta tarea.

Los veterinarios han sido pioneros desde 2002 en la aplicación de la terapia celular en grandes animales como los caballos. La novedad ahora es que se puede aplicar también en gatos y perros, las mascotas más habituales. Una de sus ventajas, además de las curativas ya constatadas científicamente, es la facilidad de su aplicación, por vía intravenosa.

El proceso consiste en la extracción de tejido adiposo del animal en condiciones de esterilidad y se envía en un medio especialmente preparado al laboratorio para su cultivo. Una vez diferenciadas en células madre mesenquimales pasan por rigurosos controles microbiológicos y de calidad y son reenviadas a la clínica para su aplicación en el animal. Asimismo, existe la posibilidad de almacenarlas en nitrógeno líquido para posteriores aplicaciones.

 

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