Hoy hace exactamente diez años que el Centro Veterinario Montevil abrió sus puertas. Diez años en los que nunca ha faltado la ilusión con la que, incluso cuando tan solo era una idea, comenzamos nuestro camino.

Vienen a mi memoria el recuerdo de muchos momentos de satisfacción, de alegría, cuando la mayor parte de las veces vemos recompensado nuestro trabajo con la recuperación de los animales que vienen a nuestro centro. Pero también de tristeza, cuando vemos que se apaga la vida de aquellos perros a los que vimos entrar por primera vez moviendo sus rabitos y pidiendo sus chuches, y a los gatos que, con su carácter impasible, afrontaban una enfermedad que, a veces, daba la cara en un momento en el que ya tan solo podíamos aliviar su dolor.

A lo largo de esta década nos hemos empeñado en que solo uno sea nuestro objetivo; un objetivo que, aunque puede parecer un tópico, es tan real como la vida misma: que la salud es lo primero.

Y ese objetivo nos ha llevado a mejorar día a día con la formación permanente de los profesionales que forman nuestro equipo, a incorporar nuevos servicios (Oncología y Medicina Felina), a implementar sistemas que contribuyan a cumplir con vuestras expectativas  (Certificación de Calidad), a mejorar la accesibilidad y cercanía de nuestros servicios (apertura 365 días al año) sin perjuicio económico para todos vosotros, a desarrollar planes de salud asequibles para que tan solo tengas que preocuparte de disfrutar de tu mascota, porque de su salud ya nos ocupamos nosotros.
Todo ello ha sido recompensado con creces, y por eso os damos las gracias; gracias por vuestra paciencia y vuestra perseverancia; gracias por decir: “haz lo que sea necesario”; gracias por vuestra comprensión; gracias por vuestra valentía a la hora de tomar la decisión más dura; gracias, en definitiva, por confiar en nosotros.

Porque sin vosotros esta carta que resume diez años de trabajo y esfuerzo recompensado, no se habría escrito; como tampoco se habría escrito nuestra breve historia.

Nuestro deseo es seguir otros diez años trabajando con y para esos seres —nuestras mascotas— que nos recuerdan, cada día, que el amor incondicional existe, que donde no hay una mano amiga hay una patita dispuesta a arrancarte una sonrisa, que hay una mirada llena de ternura y que te reconcilia con un mundo que a veces nos defrauda.

Por ellos y por ti, que has decidido compartir tu vida con ellos, estaremos aquí los próximos diez años.

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