Leptospirosis

  • Puede ser mortal, incluso para las personas
  • Se previene siguiendo estrictamente el calendario vacunal
  • Puede haber secuelas graves

¿QUÉ ES LA LEPTOSPIROSIS CANINA?

Esta enfermedad está causada por una Bacteria llamada Leptospira y que se encuentra distribuida por todo el mundo.

A QUIEN AFECTA LA ENFERMEDAD

Afecta fundamentalmente a los perros y a otros mamíferos, incluido el hombre.

COMO SE TRANSMITE LA LEPTOSPRIROSIS CANINA

El modo de contagio habitual de la Leptospirosis consiste en la contaminación del agua estancada por la orina de un animal infectado, y en el posterior contacto de ese agua con una herida en la piel del animal

Las ratas constituyen un importante reservorio (almacén) para el contagio de Leptospira a los perros y, a veces, a las personas. Las ratas apenas se ven afectadas por la enfermedad, pero siguen siendo portadoras durante años y en sus colonias abundan los individuos infectados.

Los perros también pueden contagiar Leptospira a las personas y a otros perros a través de la orina. Tras la infección, muchos se convierten en portadores crónicos sin mostrar aparentemente ningún problema de salud. Esto puede exponer a las familias y a otras mascotas a una enfermedad grave si no se aplica una higiene rigurosa. La enfermedad puede ocasionar en ciertos casos la muerte, tanto a los perros como a las personas.

LOS SINTOMAS

Los síntomas observados en el perro van desde muy leves o inexistentes hasta muy graves, dando lugar en este último caso a un cuadro que rápidamente acaba en la muerte. La forma “clásica”, descrita a continuación, resulta en muchos casos menos grave y/o de evolución más lenta.

La leptospirosis canina puede manifestarse a través de un amplio abanico de síntomas y puede confundirse con otras enfermedades infecciosas.

Los síntomas que provoca incluyen:

  •  Fiebre alta (que puede disminuir después).
  • Gastroenteritis, con vómitos y diarrea que pueden contener sangre.
  • Ictericia (coloración amarillenta), como consecuencia de la alteración del hígado.
  • Orina oscura.
  • Deshidratación acusada.
  • Congestión de las mucosas.
  • Decaimiento
  • Insuficiencia renal
  • Y, en última instancia, la posible muerte del animal.

Algunos perros se recuperan lentamente, pero al principio pueden sufrir pequeños ataques recurrentes. Al final, aparte de la diseminación de la enfermedad que tiene lugar durante meses a través de la orina, los perros recuperan la normalidad, aunque es posible que sufran alguna secuela permanente en el riñón que puede limitar o disminuir su esperanza de vida.

DIAGNÓSTICO

Debido a las similitudes con otras enfermedades, tanto infecciosas como de otro tipo, hay pocos signos clínicos que permitan un diagnóstico inequívoco.

Pruebas diagnósticas

  • Las bacterias de Leptospira se pueden ver en la orina con un microscopio, pero no es un método fiable.
  • Los análisis de sangre para detectar los anticuerpos fabricados contra las bacterias presentes en la sangre constituyen el método más útil para confirmar la infección en sus fases iniciales.

TRATAMIENTO

A diferencia de las infecciones causadas por los virus, la leptospirosis es una enfermedad bacteriana, y por esa razón puede ser tratada con diversos antibióticos. El tratamiento de soporte para los órganos dañados también resulta primordial

El tratamiento necesario es el siguiente:

  • Tratamiento antibiótico.
  • La rehidratación es con frecuencia una prioridad urgente.
  • Medicación para controlar los síntomas, como diarrea, vómitos y dolor.

SECUELAS

Como hemos comentado, es muy probable que queden secuelas en la funcionalidad renal y el perro puede padecerlo durante toda su vida. En otras ocasiones se supera sin complicaciones y el perro puede hacer una vida normal, aunque puede quedar como portador y eliminar la bacteria por la orina, siendo ésta una fuente de infección para otros animales. No obstante este estado de “portador” puede prevenirse con tratamientos prolongados de antibióticos específicos.

PREVENIR LA LEPTOSPIROSIS

La Vacunación es la única forma de prevenir la enfermedad.

Si observas alguno de estos síntomas (decaimiento, fiebre, orina de color oscuro, etc.) en tu perro, acude a tu veterinario, sobre todo si tienes dudas al respecto de su vacunación.

 

Fuente: http://www.zoetis.es