Impfung Haustiere

  • Extremadamente contagiosa entre los perros
  • No contagiosa para los humanos
  • Se transmite rápidamente
  • Elevada mortalidad
  • Secuelas nerviosas
  • Se previene siguiendo estrictamente el calendario de vacunación

Continuamos esta “Vacupedia” particular con el MOQUILLO, otra de esas enfermedades infecciosas que tratamos de prevenir con la vacunación sistemática

¿QUÉ ES EL MOQUILLO?

El virus del MOQUILLO CANINO tiene una estructura muy similar al virus del Sarampión humano. Es una enfermedad que tiene una gran capacidad de transmitirse entre los perros y, una vez que el animal está infectado, posee una muy elevada mortalidad.

A QUIEN AFECTA EL VIRUS

En este caso, el MOQUILLO no distingue entre perros adultos y cachorros, dado que puede infectar a cualquier perro que no esté vacunado, independientemente de su edad. No obstante y dado que su sistema inmunitario es aún inmaduro, afectará en mayor medida a los cachorros, de ahí la necesidad de vacunarlos a partir de los primeros 45 días de vida.

COMO SE TRANSMITE EL MOQUILLO

La puerta de entrada del virus del Moquillo canino, es la inhalación del virus a través del aire, este pasa a las amígdalas y a los ganglios bronquiales, siguiendo su recorrido hasta el torrente sanguíneo, este recorrido lo hace en aproximadamente 48 horas, distribuyéndose luego a todo el organismo.

Se transmite a través del contacto con las secreciones corporales de otros perros afectados por la enfermedad. Los humanos podemos transportar el virus en nuestros zapatos, ropas y llevarlo a nuestras casas. Hay que tener en cuenta también que es un virus “aerotransportado” y, por tanto, puede entrar por puertas y ventanas.

CUALES SON LOS SINTOMAS

Ya en el título indicábamos que se la conocía como la enfermedad de “los mil síntomas, y es que son muchos y variables:

  • Decaimiento
  • Fiebre
  • Presencia de una secreción mucosa de color verde amarillento en ojos y nariz
  • Tos intermitente
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Conjuntiva ocular irritada
  • Almohadillas plantares endurecidas y resquebrajadas

A partir de la 4ª semana desde el comienzo de la enfermedad, aparecen los síntomas nerviosos. En resumen, podemos decir que la sintomatología se presenta en función del órgano afectado, pero no se trata de “varias enfermedades”, sino de “varias presentaciones” de una misma enfermedad.

Respiratoria (tos, estornudos, conjuntivitis, fiebre)

Intestinal (diarrea amarillenta, vómitos aislados, fiebre, decaimiento)

Cutánea (pústulas, infección cutánea, etc.)

Nerviosa (ticks, rigidez mandibular, convulsiones)

DIAGNÓSTICO

Se llega a un diagnóstico no sólo con la sintomatología, sino con la observación de la evolución y la escasa respuesta a los tratamientos. La realización de un hemograma (recuento de células sanguíneas), una citología de las secreciones oculares y la detección del virus mediante un análisis de sangre muy específico, pueden servir para confirmar el diagnóstico.

Es importante destacar que el animal que presenta secreciones nasales, tos productiva o simplemente un cuadro digestivo, no necesariamente va a tener MOQUILLO, puede ser una bronquitis por bacterias que respondería a los antibióticos correspondientes. La diferencia está en que el Moquillo esta ocasionado por un virus que no será destruido por los antibióticos.

TRATAMIENTO

Como sucede con todos los virus, no existe un tratamiento específico para curar el MOQUILLO CANINO. En general se tratan los síntomas y se estimulan las defensas del animal para que su sistema inmunitario sea capaz de vencer la enfermedad.

La administración de antibióticos prevendrá la aparición de infecciones secundarias.

Limpieza de secreciones nasales

Sedantes y anticonvulsionantes (de presentar signos neurológicos)

En definitiva, ocuparse de paliar los síntomas y prevenir la aparición de otras infecciones, hasta que el animal, por sí solo, sea capaz de superar la enfermedad.

SECUELAS

Los animales que se recuperan generalmente pueden quedar con secuelas nerviosas.

PREVENIR EL MOQUILLO CANINO

La única forma de evitar la enfermedad es la de prevenirla mediante la vacunación sistemática. Sigue estrictamente el Protocolo de vacunación propuesto por tu veterinario y no tendrás que preocuparte por esta enfermedad.